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Más riesgos de los hogares impiden que las tasas de interés bajen

El descenso de solo 0,28 por ciento que registra en diciembre la tasa de usura, el tope máximo al que se puede prestar plata en el país o hacer una transacción comercial sin incurrir en un delito, sorprendió a empresarios y comerciantes quienes guardaban la esperanza por una caída más pronunciada que, de alguna manera, animara a los consumidores a elevar su gasto en una de las temporadas más esperadas del año, Navidad.

No valió que el Banco de la República hiciera un esfuerzo adicional en su reunión de noviembre de recortar otro 0,25 por ciento su tasa, que sirve de faro a los demás intereses del mercado, hasta dejarla en 4,75 por ciento.

Con esta acción ajustó un descenso de 300 puntos básicos desde el 7,75 por ciento, máximo visto en junio del 2016. Sin embargo, esa caída no termina de reflejarse en las demás tasas del mercado, lo que tiene encendidas las alarmas en los sectores productivos de la economía.

Por ejemplo, los intereses para los créditos de consumo tan solo han absorbido 77 puntos básicos de ese recorte o un 31 por ciento, al igual que la usura, según datos del propio Banco de la República.

Algo similar se observa en los intereses que se aplican cuando una persona utiliza su tarjeta de crédito, en los que ese descenso es de apenas 120 puntos básicos, lo que equivale a solo 48 por ciento frente a lo que ha sido el recorte de la tasa de referencia del Emisor.

En su afán porque el mercado asumiera más rápido la baja de tasas del Banco de la República, el Gobierno procedió a modificar la periodicidad con que certifica la tasa de usura, la cual pasó de trimestral a mensual.

Sin embargo, desde cuando comenzó a aplicarse ese cambio (noviembre) a la fecha, el nivel de usura ha caído tan solo poco más de medio punto porcentual (0,57 por ciento), con lo cual dicha tasa se mantiene por encima del 31,1 por ciento efectiva anual.

Guillermo Botero, vocero de los comerciantes del país, al conocer el nuevo dato señaló que “no queremos las migajas, sino el calado entero”, indicando que el descenso en ese tope no será suficiente para animar el consumo de los hogares.

“La tasa de usura debería ser 1,25 veces el interés bancario corriente y no 1,5 veces como lo es ahora; si eso se aplicara, la usura bajaría al 26 por ciento, lo cual sí ayudaría”, afirmó el presidente de Fenalco.

ELTIEMPO