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En Antioquia avanzan amnistías para excombatientes de las Farc

Luego de 60 días de entrenamiento, de pasar pruebas físicas, sicológicas y técnicas, Hernán Alonso Sepúlveda, excombatiente de las Farc, fue una de las casi 1.000 personas seleccionadas como escoltas de la Unidad Nacional de Protección (UNP) en el país. Solo le falta recibir la amnistía para empezar a trabajar.

Hernán Alonso fue entrenado en la academia de escoltas del municipio de Facativá (Cundinamarca). Él espera que la UNP lo vincule este diciembre para tener un trabajo digno y poder recuperar a su hija de 16 años y a su esposa, quienes viven en Antioquia, donde dejó las armas, tras pertenecer a las filas de las Farc por 18 años como miembro del frente 36 y guardia personal de Pastor Alape.

Hernán y más de 1.000 exguerrilleros de Antioquia están en proceso de notificación de amnistías, de las cuales, 600 ya fueron efectivas. Este es un beneficio jurídico establecido en el Acuerdo Final de Paz, que se entrega a excombatientes de las Farc que culminaron el proceso de dejación de las armas, tal como lo certificó la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En definitiva, es el levantamiento de las órdenes de captura y de libertad condicional.

Lizbeth Buitrago, coordinadora del Alto Comisionado para la Paz en Antioquia, dijo que la absolución judicial se entrega a desmovilizados, señalados exclusivamente de delitos políticos y conexos, como el porte o tenencia de armas y la utilización ilegal de uniformes de uso privativo de las Fuerzas Armadas.

Ese indulto no se entrega a los exguerrilleros que cometieron delitos de lesa humanidad, ellos deberán responder ante la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) para empezar el proceso de verdad, justicia y reparación con las víctimas.

La funcionaria explicó que luego de la dejación de armas, los excombatientes firmaron una certificación para comprometerse a no volverse a levantar en armas contra del Estado ni la Constitución, y tras verificar su identidad, el Alto comisionado empezó a tramitar esta herramienta jurídica que llevan ante jueces y fiscales para que sean levantados los delitos que tenían a cargo.

Buitrago contó que fue muy difícil tramitar los indultos porque algunos exguerrilleros tenían varios nombres, usurparon la identidad de otra persona o nunca tuvieron nombres y apellidos, entonces se les reconstruyó su identidad en la Registraduría.

La amnistía para Hernán significa la libertad, representa poder reincorporarse a la vida civil, sin temor a ser capturado o señalado por el pasado. Este es el primer paso para reincorporarse a la vida civil. Por ello, el Estado capacita a los exguerrilleros para que construyan un futuro.

De los 1.063 desmovilizados en el departamento, el 30 por ciento realiza el curso de seguridad con la Unidad Nacional de Protección, se capacita en sustitución de cultivos ilícitos o en desminado humanitario y el otro 70 por ciento, permanece en los espacios territoriales de Capacitación y Reincorporación de Antioquia, ubicados en los municipios de Dabeiba, Ituango, Vigía del Fuerte, Anorí y Remedios.

La funcionaria del Alto comisionado dijo que esos espacios, que empezaron como zonas veredales, no son cárceles por lo que las personas pueden entrar y salir. Se crearon para el proceso de dejación de armas con tres objetivos: hacer el cese al fuego, el tránsito a la legalidad y la reincorporación temprana de los exguerrilleros.

“Esas metas se cumplieron con las zonas y aprovechando la estructura que estaba allí y que muchos excombatientes querían estar vinculados a actividades del campo y son oriundos de esas regiones, se replanteó dejarlos allí y ofrecerles estudio y educación”, detalló Buitrago

ELTIEMPO