Urabà

El fracaso del modelo centralista en Colombia

Para acabar las desigualdades regionales en Colombia y cerrar las protuberantes brechas creadas por el centralismo en la planeación del desarrollo nacional se hace urgente repensar la división política del país. Se requiere de un nuevo ordenamiento territorial, porque la actual división política ha profundizado la pobreza y desigualdad entre la región andina y periferia del país. De hecho, el desarrollo del país se ha centralizado en la región andina, rica y poderosa, mientras que se ha concentrado la pobreza y la miseria en las regiones de la periferia: las Costas, Orinoquía y Amazonía.

El modelo administrativo centralista fracasó. Históricamente ha sido el mismo que se ha replicado en las regiones, donde los niveles de desarrollo también se han centralizado en los territorios cercanos a las capitales de los departamentos y la pobreza en la periferia de los departamentos. Por eso, se deben crear nuevas divisiones políticas que correspondan a las nuevas realidades del país y a partir de ellas hacer un replanteamiento en el modelo de planeación de la inversión pública con el fin de cerrar las protuberantes brechas de la pobreza entre las diferentes regiones.

Existen departamentos como Antioquia que conservan una unidad territorial del período colonial casi que inalterada, la cual amerita un nuevo replanteamiento para darle un viraje al desarrollo de regiones marginadas como Urabá, el Magdalena Medio y el nordeste. Así como el modelo del centralismo nacional ha profundizado las desigualdades en el país, las réplicas de ese centralismo en los departamentos también generan profundos desequilibrios al interior de los mismos.

 Por ejemplo, observamos que en regiones como el Pacífico, el centralismo imperante desde Bogotá, al igual que el que se práctica desde las capitales de Nariño, Cauca, Valle y Chocó, también tienen sus cuotas de responsabilidades en el abandonado de los municipios del Anden de Pacífico. Por eso desde hace décadas han surgido movimientos que hablan de la creación del departamento del Pacífico e inclusive de la utópica la República del Pacífico para afrontar las secuelas del atraso ancestral.

En el departamento del Valle, el puerto de Buenaventura parece una isla, tiene los más altos niveles de pobreza y marginalidad de los municipios vallecaucanos. Pero si por los lados del puerto llueve por otros no descampa. Por los niveles de marginalidad, municipios como Cartago han buscado anexarse a Risaralda para pertenecer al Área Metropolitana de Pereira y los de Alcalá, Ulloa, Sevilla y Caicedonia han pretendido integrarse al Quindío.

En cuento al abandono de sus regiones, el departamento de Antioquia tampoco se queda  atrás, tiene los municipios de regiones como Urabá y los ribereños del río Atrato con los peores indicadores de desarrollo del departamento. Por otra parte, Antioquia, Bolívar, César, Santander y Boyacá tienen a sus municipios ribereños del Magdalena Medio relegados por su propio centralismo. En el Tolima sucede algo igual, los municipios de Casabianca, Fresno, Herveo, Líbano, Santa Isabel, Villahermosa y Murillo anhelan anexarse a Caldas. En el Cauca por el abandono, en la bota caucana desde finales de los años 90 del siglo XX, existe un brote separatista en el municipio de Piamonte, que ha promovido su anexión al Putumayo.

Así como el Darién debe ser un departamento en país, también lo debe ser el Magdalena Medio, una región cuyas poblaciones ribereñas tienen vínculos culturales y ancestrales alrededor de la historia del río Magdalena. Una región rica en agricultura, ganadería, pesca, minería y petróleo, cuyo territorio se reparte en los departamentos de Antioquia, Bolívar, Boyacá, César, Caldas, Santander, Cundinamarca y Tolima.

Un estudio sobre los factores políticos y culturales que inciden para la creación de nuevos departamentos en el país, politólogo, Gustavo Adolfo Moreno Hurtado, plantea que en el caso del Magdalena Medio, “a pesar de la homogeneidad que acentúan los municipios del Magdalena Medio, la organización territorial desde un inicio los fraccionó en diferentes departamentos ubicándolos en culturas, identidades y costumbres contrapuestas y con difíciles accesos a las capitales de los departamentos”.

Por eso desde hace más de dos décadas se ha pensado en la creación del departamento del Magdalena Medio, conformado por 32 municipios. De Bolívar, Cantagallo, San Pablo, Simití, Santa Rosa del Sur, Morales, Regidor, Rioviejo, Arenal, Tiquisio. De Cesar, Aguachica, La Gloria, Gamarra, San Martín de Loba, San Alberto. De Santander:, Barrancabermeja, Puerto Wilches, Sabana de Torres, Puerto Parra, Bajo Simacota, Bajo Rionegro, San Vicente de Chucurí, El Carmen, Betulia, Cimitarra, Landázuri, Bolívar, El Peñón. De Antioquia, Caracolí, Maceo, Remedios, Segovia, Yondó, Puerto Berrío, Puerto Nare. De Boyacá, Puerto Boyacá. Un departamento con capital Barranca. Los habitantes de la región del Magdalena Medio antioqueño tienen pocos vínculos culturales con la simbología paisa de los Valle de Aburra y San Nicolas, el norte y el suroeste antioqueño. Igual sucede con las regiones del Urabá y el nordeste.

Fuente: las2orillas.co