Urabà

Perdonar, pero no olvidar la masacre de hace 30 años en Urabá: víctimas

Reconciliación es lo que proponen las víctimas de la masacre de Turbo, Antioquia, que este 11 de abril conmemoran los 30 años del asesinato de 27 campesinos de la vereda Punta Coquitos. Envían un mensaje de perdón y reconciliación, y hacen un llamado para que estos hechos no sean olvidados.

Sobre las 8:00 de la mañana de este miércoles, la comunidad inició desde la vereda La Piña, el mismo lugar donde empezó la masacre hace 30 años, una marcha por la carretera hasta la orilla del mar en la que participaron alrededor de 700 personas. 

En ese lugar se llevó a cabo una oración dirigida por el párroco del corregimiento de Nueva Colonia y se hizo una ofrenda floral al mar en el mismo lugar en el que fueron arrojadas 18 de las 27 víctimas. Como acto simbólico de libertad, se lanzaron al cielo 700 globos blancos. 

En la Institución Educativa Coquitos, la más antigua de la comunidad, se realizó un acto protocolario con la participación de líderes que fueron sobrevivientes de la masacre quienes contaron los sucesos en un acto de encuentro, reconciliación y de perdón.

BLU Radio habló con Dora Cano, víctima y líder del comité que impulsó la reparación en esta población:

¿En qué consiste el acto de conmemoración, hoy 30 años después de la masacre?

R/: Nuestra conmemoración a los 30 años de la masacre los Coquitos es un homenaje a las víctimas que perdieron su vida en la lucha por la tierra y cuyo legado es la construcción de nuestra comunidad.

La historia de la vereda los Coquitos y el corregimiento Nueva Colonia se divide en antes de la masacre, que fue la llegada al territorio de nuestros padres, abuelos con la finalidad de sembrar la tierra y de producir alimentos para sostener a sus familias. Y luego, cuando ocurre el suceso traumático hace 30 años, 27 víctimas en una masacre sin sentido en una masacre que cambió la vida de todos los habitantes no sólo de la Vereda Coquitos sino de todo el corregimiento de Nueva Colonia.

¿Por qué se habla de afectaciones no solo en la vereda, sino en toda la región? ¿Hubo desplazamientos?

R/: Porque no sólo fueron esas víctimas que cayeron, sino la amenaza sobre la comunidad entera que debía abandonar el territorio y la historia después de la masacre.

Es un regreso, un retorno sin acompañamiento, un proceso de lucha incansable por asentarse en el territorio por construir comunidad, por construir tejido social. Hoy 30 años después, la comunidad de los Coquitos dice: estamos aquí, creemos en la paz en una paz construida día a día en una paz construida para las generaciones venideras, una lucha constante en un territorio que nos ha costado demasiado esfuerzo y nos costó 27 víctimas fatales.

¿Qué mensaje enviarle a los jóvenes que no alcanzaron a vivir la ola de violencia de los 80’s, pero sí sus implicaciones?

R/: No olvidar. conservar nuestros recuerdos, los nombres de nuestras víctimas, no permitir que este proceso se repita.  Ser constructores de paz en cada una de las actividades que desarrollan hoy en día.

Los jóvenes no son el futuro, son el hoy que es tan valioso, es el que se construye desde la casa, desde la familia. Es querer todo lo que Dios nos ha dado, todas las pequeñas cosas con las cuales contamos y que pasan a ser insignificantes porque siempre las tenemos, es el proceso constante de sentirnos parte de algo.

Hoy en día los colombianos enfrentan varios procesos de cambio, uno de ellos es el proceso de implementación de los acuerdos así como también las elecciones presidenciales, ¿qué mensaje enviarle al país en este momento que atraviesa?

R/: Colombia con cada uno de sus habitantes, con cada una de las víctimas que vivimos y sufrimos el conflicto tiene que ser capaz de perdonar para seguir. Es una carga que consiste en ese miedo y en esa ira por lo que pasó, estamos llenos de tanto resentimiento por ese proceso, que nos victimizaron.

Es el momento de perdonar, perdonar para mi bien, perdonar para mí mismo, no por el bien del otro ni de la otra persona que causó daño, sino por el mío a nivel personal. Cuando perdonemos podremos seguir adelante, sin cargas. Colombia debe perdonar para reconciliar, para no repetir. Demostrar su capacidad de crecimiento su capacidad de empuje, de la fortaleza de la que estamos llenas las víctimas en nuestro país para continuar a pesar de todo lo que pasó.

Fuente: Bluradio.com