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Colombia: Fallas en EPS derivan en autocuidado de embarazadas en Colombia

En regiones como el golfo de Urabá, al norte de Antioquia, o en Chocó, las mujeres con morbilidad materna extrema tienen sus propios métodos de cuidado porque el acceso a los servicios en salud es deficiente.

Agrega que las 17 mujeres con morbilidad materna grave que participaron en la muestra relataron que tendían a cuidarse a sí mismas con prácticas como la alimentación, evitando el consumo de algunos alimentos que consideran dañinos para su condición, según sus saberes culturales.

“Realizaban ejercicios físicos para mejorar la circulación de sangre en sus hijos, también descansaban, se relajaban y evitaban el esfuerzo físico para prevenir abortos espontáneos y partos prematuros”, comenta el investigador.

Atención profesional

Aunque no está mal atender este tipo de cuidados, el magíster señala que es pertinente que las mujeres gestantes asistan a los cuidados perinatales, ya que enfermedades como la preeclamsia, la diabetes gestacional o los trastornos de coagulación pueden crecer de manera silenciosa y solo a mediados o al final del embarazo se manifiestan en la paciente.

Estas prácticas de cuidado genérico se basan en un conocimiento cultural, a partir de su experiencia personal y la de sus parientes cercanos, que se han transmitido de generación en generación, como por ejemplo usar hierbas, restringir el consumo de agua, líquidos y sodio, lo que muestra que muchas mujeres no consultan porque prefieren cuidar de sí mismas en el hogar, a pesar de estar enfermas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada día mueren cerca de 830 mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto. Un 99 % de la mortalidad materna corresponde a los países en desarrollo, especialmente en las zonas rurales y en las comunidades más pobres.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) Profamilia (2015), en Antioquia se reportó una asistencia prenatal del 99,8 %, del cual el 97,3 % fue realizado por el médico y el 2,5 % por la enfermera profesional, mientras el 0,2 % no recibió chequeos prenatales. Al comparar Medellín con el resto de Antioquia se observó que hay mayor asistencia para el control prenatal en la capital que en los municipios.

A partir de los casos que evidenció en el Hospital General de Medellín –a donde llegan mujeres del golfo de Urabá, Riosucio y de zonas del Chocó–, el investigador propone que en las políticas de salud se desarrollen mejores estrategias con el fin de garantizar una cobertura total en salud, especialmente en áreas de difícil acceso.

“Las políticas deben asegurar el acceso a la atención obstétrica esencial y efectiva, incluidas las mujeres en planificación familiar, atención prenatal, parto y atención del recién nacido”, comenta.

Para la educación en enfermería se les recomienda a las diferentes universidades de la región tener en sus programas curriculares los componentes académicos relacionados con las experiencias de vida de las personas en torno a los procesos de salud y de sus respuestas a dichos procesos, para conocer así sus formas de vida y cuidado.

“El conocimiento básico de los valores culturales, las creencias, las prácticas y los estilos de vida, le darán nuevas herramientas para comprender el contexto de su paciente. Además se abre un nuevo camino en la investigación para la enfermería transcultural”, indica el investigador.

 

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