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Ese peaje 36 años más… ¡imposible!

Un peaje es un impuesto que se cobra en carretera: genera trancones. Exige costosa vigilancia, desvaloriza las tierras, flagela a sus vecinos, desincentiva el turismo, disminuye la competitividad  y lo peor, es fuente de corrupción. Los consorcios “come peajes” los persiguen para poder subsistir.

¡Anti técnicos, anacrónicos, inconvenientes, son una calamidad!

La pregunta es: ¿son un mal inevitable para construir carreteras?

No, hay alternativas más modernas y creativas. Un grupo de expertos de Yale Univérsity considera que las naciones deben controlar su soberanía económica construyendo la infraestructura básica de carreteras, acueductos y energía. Como el trasporte es un componente tan alto en los costos de exportación, se debe construir una red vial que conecte las capitales estatales con los puertos marítimos. Esta red no debe llevar peajes. Sería un contrasentido.

El presidente Eisenhower promovió en 1956 el “Federal Aid Highway Act” para dotar a EEUU con esta red vial como un elemento necesario del sistema de defensa nacional, además obviamente de su importancia para el desarrollo económico: financiada por el estado y sin peajes.

Los peajes se vuelven aún más perversos cuando quedan enquistados como trombos en las calles de una ciudad infartando su movilidad. Es el caso de “Cerritos 2” un peaje que está a punto de quedar inoperante porque fue abrazado por las avenidas decretadas en el plan de ordenamiento territorial (POT). A solo cuadras del Club Campestre pretenden prorrogarlo por 36 años para construir una carretera que va para otro lado (Cerritos – La Virginia): ¡El colmo de la irracionalidad humana!

Esos escasos 10 kilómetros entre Cerritos (el cruce de las piñas) y La Virginia se deben financiar con recursos de todos los que se favorecen con la vía: la nación, el departamento de Risaralda, los municipios de Pereira y La Virginia y los propietarios de tierras en el sector. Si todos aportan algo razonable se pueden obtener los $80.000 millones que cuesta  con rigurosa austeridad (no incluye el puente sobre el rio Cauca).

Otra alternativa: ampliar la concesión Pacifico 3 que maneja la carretera que va de Medellín a Buenaventura utilizando la vía Panorama (La Virginia-Media Canoa)

El flujo de exportación de Pereira debe tomar esta ruta que tiene sus peajes y así podríamos eliminar a “Cerritos 2” antes que venga un monstruo “come peajes” tipo Odebrecht repartiendo coimas y sacrificando a cartagüeños y pereiranos por 36 años más.

Hacemos pues un llamado vehemente al gobernador, al alcalde y a todos los líderes políticos y gremiales, pareciera un negocio redondo construir esa vía con plata de otros, pero estaríamos sacrificando la enorme sinergia económica que tiene la conurbación Pereira Cartago, norte del Valle.

Y algo más grave, cambiaríamos el carácter de Pereira:  la libre,  solidaria,  querendona, cosmopolita,  “sin puertas”, se trasformaría en una ciudad miope, cínica, utilitarista. Una ciudad así no nos haría sentir orgullosos.  ¡Todavía hay tiempo de corregir!

 

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