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Alternativos, divididos por el poder en Medellín

Con el fin de consolidar una candidatura fuerte a la Alcaldía de Medellín, actores alternativos de la política regional se juntaron en una misma mesa en septiembre de 2018, la cual congregaba posturas de centro e izquierda. Parecía que todo iba bien, pero los egos y divisiones pudieron más, el diálogo ya no existe y afrontarán las elecciones divididos.

El juego marchaba, según lo acordado, buscando convenios programáticos entre los partidos y movimientos políticos, pero un mes antes de la fecha de cierre de la petición de consultas interpartidistas –12 abril– se desintegró.

Los grupos pretendían llegar a las elecciones regionales del 27 de octubre unidos para disputar con fuerza la Alcaldía y la Gobernación, pero la consulta no se dio y ahora cada colectividad tiene su candidato. Los alternativos, nuevamente, irán divididos y es lejana su opción real de poder.

La mesa la conformaban los Verdes, Compromiso Ciudadano, el Polo, Colombia Humana, el Mais e independientes como Luis Bernardo Vélez y Daniel Quintero.

El Polo eligió como candidato al exrepresentante Víctor Correa; Colombia Humana busca un aspirante; Jaime Cuartas y Beatriz Rave pelean el aval de los Verdes. Por su parte, Compromiso y los independientes decidieron recolectar firmas. El intento de unión llegó hasta ahí.

Jorge Gómez, representante a la Cámara por Antioquia, indicó “no fue posible por temor, mezquindad y cálculo político”.

La complejidad del acuerdo

Para los alternativos nunca ha sido fácil encontrar un pacto porque dentro de ellos hay muchos matices, diferentes ideologías y posturas, odios y amores. Incluso, cada partido político en su interior tiene fuertes divisiones.

Los representantes por Antioquia León Fredy Muñoz y Gómez consideran que existe complejidad para conseguir un convenio interpartidista, pues son un sector fragmentado que tiene varias posturas ideológicas y, si bien tienen acuerdos en línea, en otras son irreconciliables.

Colombia Humana fue la primera en retirarse de la mesa en febrero: no alcanzó a estar siquiera en la discusión de la consulta. El precandidato de ese círculo, Luis Fernando Muñoz, expresó molestias con sectores de los Verdes y Compromiso Ciudadano por ser reacios a la unión. “Uno va donde lo invitan y no donde no es bienvenido”, indicó. Por su parte, el precandidato Jairo Herrán Vargas afirmó que “la mesa sufrió dificultades y, finalmente, cuando Sergio Fajardo señaló que no haría alianzas con el petrismo, se desdibujó.”

Los otros partidos y aspirantes discutieron la posibilidad de una consulta, en donde Vélez y Correa se mantuvieron hasta el final, pero esta no se dio.

Correa, el postulado del Polo, señaló que “la izquierda es un escenario de profunda deliberación, genera más retos porque toca convencer”. A pesar de la caída de esta posible coalición, considera que es un bando que viene en progreso pues ha logrado juntarse en coyunturas nacionales.

Vélez expresó que “era una decisión de partidos, no solo de candidatos, lo que generó mayor dificultad”

El precandidato Verde, Cuartas, dijo que tomaron una propuesta de centro ante una posible polarización. “Es un asunto de posiciones frente a temas de ciudad, tenemos buena relación con el Polo, pero es de izquierda y estamos consolidando una propuesta de centro”, puntualizó.

Para el candidato del Mais, Jesús Ramírez, “la consulta no era el mejor mecanismo porque podíamos terminar sepultados por anticipado ante el fracaso de la votación”.

Quintero aseguró que fue invitado al final de las reuniones, “hubo un esfuerzo pero finalmente la consulta no se dio. Para el momento no había tomado la decisión de ser candidato y por tanto mi participación fue marginal”.

Así, cada partido o movimiento quiere llevar a su aspirante hasta el final de la contienda y, a pesar de que se ven lejanas las alianzas, no niegan las probabilidades, pues consideran que es la única forma de ganar la elección.

Sin posibilidades de triunfo

Néstor Julian Restrepo, director de la maestría de comunicación política de Eafit, señaló que “históricamente Antioquia y Medellín son uno de los territorios más golpeados por el conflicto armado y por la violencia donde la izquierda armada, la guerrilla, ha tenido gran influencia que hace que ante la opinión pública sea difícil ver a la izquierda como poder real”.

Para Restrepo, “Antioquia es una cuna católica y conservadora que se encuentra en el arraigo del ciudadano paisa, que es de derecha y tiene una visión más institucional y corporativista que social”

A esto, añadió que “la izquierda no se une, no se integra para tomar decisiones para llegar al poder, cada uno está por su lado, a diferencia de los partidos de derecha que sí lo hacen”.

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