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Por el canal del Dique, ¡Unidos!

Con desconcierto se recibieron en la ciudad, y también en Barranquilla, las declaraciones del representante local de la Federación Colombiana de Agentes Logísticos en Comercio Internacional (Fitac), en contra del proyecto de recuperación del canal del Dique.

Según el periódico El Heraldo en su edición del miércoles, en opinión del líder de Fitac Capítulo Atlántico, la inversión para recuperar la navegabilidad del canal del Dique, la no materialización del Puerto de Aguas Profundas en Barranquilla y la construcción de un puerto en el Urabá antioqueño darían un golpe a la competitividad portuaria de Barranquilla.

Sorprenden esas afirmaciones en cuanto a lo que se refiere al proyecto del canal del Dique, no solo porque desconocen que el canal es navegable todo el año, lo cual implica que no va a dirigido a superar alguna restricción de navegabilidad, pues no existe, sino porque la razón central es la protección de los poblados que son impactados por el comportamiento de sus aguas a lo largo de Atlántico, Bolívar y Sucre, así como por eliminar el grave impacto ambiental de los ecosistemas de los tres departamentos y el aporte gravoso de sedimentos que destruyen aceleradamente la vida marina en las bahías de Cartagena, Barbacoas y las Islas del Rosario.

Entendíamos que en la región Caribe no había espacio de duda sobre lo fundamental que es para el desarrollo de este importante territorio de la nación que el reciente compromiso celebrado bajo el liderazgo de la Vicepresidencia de la República, los tres gobernadores, el alcalde de Cartagena y los líderes gremiales siga adelante. Por el contrario, la sensación que quedó en el ambiente es que todos en los tres departamentos nos mantendremos unidos para que esos compromisos se concreten lo más pronto posible.

Declaraciones como las del representante de Fitac Capítulo Atlántico no solo desatienden los enormes beneficios que tantos municipios recibirán con un canal del Dique que reduzca a su mínima expresión el impacto negativo que hoy padecen; también desconocen que el sistema portuario nacional no está conformado por compartimientos estancos o islas portuarias en las que unas están llamadas a aniquilar a las otras, sino que deben complementarse para satisfacer diversas necesidades nacionales e internacionales.

También daña tal posición los esfuerzos que los líderes políticos, empresariales y culturales de las capitales de Atlántico y Bolívar han hecho por superar viejos celos provinciales, y darle credibilidad a los esfuerzos de Barranquilla por convertirse en líder de la región Caribe, pues ese liderazgo comienza por hacer compatibles los intereses de toda esta región y hacer crecer las oportunidades de todos los que la conforman. Los celos, en estas circunstancias, no contribuyen a la generación de confianza que se requiere para hacer equipo y mantener la unidad.

Qué bien sentaría que los consejos gremiales de ambos departamentos, así como sus gobernadores o alcaldes, emitan señales claras sobre la continuidad de los propósitos comunes.

 

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