Urabà

COVID-19 agota recursos de emergencia en Urabá

La alerta naranja sobre probables crecientes súbitas de ríos en Urabá, genera angustia en funcionarios y lugareños, pues algunos recursos destinados a emergencias ya se usaron para atender la pandemia de covid-19.

El Centro de Pronóstico y Alertas (CRPA) indicó que ese estado de prevención cobija a tres cuencas hidrográficas, que bañan a cuatro de los 11 municipios de la subregión: Vigía del Fuerte, Apartadó, Carepa y Chigorodó.

La presente temporada de lluvias podría ocasionar incrementos repentinos en las cuencas media y baja del río Atrato, con sus afluentes Beberamá, Murindó, Murrí, Sucio y la desembocadura al mar Caribe. “Especial atención en el nivel del río Atrato en Vigía del Fuerte”, sugirió el CRPA.

La tercera cuenca con riesgos es la del río León, que junto a los ríos Carepa y Apartadó desembocan en el Golfo de Urabá y pasan por Chigorodó, Apartadó y Carepa.

Además de las crecientes, también hay alerta naranja por posibilidad moderada de deslizamientos de tierra en Turbo, Carepa, Murindó, Mutatá y Vigía del Fuerte.

Llamado de emergencia

“Necesitamos ayuda urgente, es gravísima la situación”, expresó el alcalde de Vigía, Félix Santos Pestaña.

Contó que en el corregimiento Vegáez hay tres comunidades en peligro, debido a la erosión causada por el río Arquía, que se está comiendo las calles y amenaza con derrumbar las casas de la ribera. En vilo están 700 familias de las veredas Belén, Vegáez y Vidrí.

La erosión se hizo notable en octubre pasado, con un desbordamiento del cauce, y se reactivó con las lluvias. “Desde enero solicité apoyo a Corpourabá y al Dapard, para que enviaran un geólogo a revisar el problema, y todavía sigo esperando esa visita”, se quejó el mandatario.

Indicó que sus recursos para atender un eventual desastre son casi nulos, “y ya se lo advertí al gobierno departamental”. Para mitigar los efectos económicos de la cuarentena, su administración ha entregado 4.000 kits alimentarios, de los cuales la Gobernación puso 600, según él.

En Vigía hay 9.700 pobladores y no se han documentado casos positivos de covid-19, aunque la comunidad tiene múltiples conexiones fluviales con Chocó (73 enfermos) y Apartadó (13), lo que a juicio del alcalde podría generar contagios importados.

“Con estos problemas, no tenemos cómo soportar las inundaciones que se nos puedan venir. Mi llamado al Gobierno es que entienda que Vigía es diferente al centro de Urabá, donde hay más recursos, y que nos tenga en cuenta con el apoyo”, concluyó.

Atendiendo casos pasados

En Apartadó, que con 183.716 habitantes es el municipio más poblado de Urabá, el panorama es menos sombrío, aunque sí tuvo que destinar recursos de emergencias para sobrellevar la pandemia, según Carlos Montes, coordinador del Sistema de Gestión del Riesgo S.O.S. Urabá Sur, de la Secretaría de Planeación.

Narró que en esta época no han ocurrido eventos de gravedad, pero que la Alcaldía sigue atendiendo a los damnificados de aguaceros pasados. En octubre se desbordó el río Apartadó, destruyendo viviendas y anegando 22 barrios del área urbana y tres veredas.

A 18 familias les siguen pagando el arriendo de albergue transitorio, al tiempo que continúa la remoción de escombros que dejó la creciente, con apoyo del Ejército y el Dapard.

La construcción de un jarillón en la vereda Punto Rojo está en un 90% de avance, “y cuando aprueben el Plan de Desarrollo, tenemos que presentar al Gobierno y a Corpourabá los proyectos para obras mitigación en la vereda San José, la orilla del río Apartadó y la instalación de un sistema de alertas tempranas”, dijo Montes.

Sobre la pandemia, relató que todas las secretarías pusieron recursos y se hizo una donatón, que generó $700 millones en ayudas.

El director del Dapard Jaime Gómez dio un parte de tranquilidad: “contamos con recursos suficientes para atender las contingencias y, en caso de que hagan falta, se gestionarán con otras instituciones”. No especificó cuánto es el dinero disponible.

Recordó que la atención de emergencias primarias le corresponde a cada municipio, y que el Dapard apoya cuando la crisis sobrepasa la capacidad de respuesta local. “Ya tenemos un plan general para la primera temporada de lluvias del año, que fue socializado en el Consejo Departamental de Gestión del Riesgo, con las alcaldías y concejos municipales”, declaró.

El apoyo del Dapard puede ser con personal técnico (geólogos e ingenieros), ayuda humanitaria, máquinas, tejas e implementos para reparar casas.

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